Jornaleros inmigrantes en EE.UU. imponen un nuevo paradigma laboral
- Angel Eustorgio Hernández del Ángel
- 24 feb 2025
- 2 Min. de lectura

En el corazón de Florida, los jornaleros inmigrantes están redefiniendo las condiciones del trabajo agrícola a través de un modelo innovador que está transformando la industria y sirviendo de referencia a nivel internacional. Con la Coalición de Trabajadores de Immokalee (CIW) al frente, este movimiento ha logrado establecer acuerdos que garantizan derechos fundamentales y erradican condiciones de explotación.
Cada mañana, antes del amanecer, las instalaciones de la CIW se convierten en un punto de reunión clave para trabajadores y activistas. Aquí, además de recibir formación sobre sus derechos, jornaleros de diferentes nacionalidades participan en diálogos que promueven la equidad y la dignidad laboral. En un esfuerzo por expandir este modelo, delegaciones de Ecuador, México, España y Argentina han visitado Immokalee para evaluar su implementación en otros países.
El Programa de Comida Justa, impulsado por la CIW, ha sido un pilar en esta transformación. Este acuerdo entre trabajadores, productores y grandes compradores garantiza el cumplimiento de normas laborales justas y ofrece mecanismos efectivos para denunciar abusos sin temor a represalias. Gracias a este programa, empresas como Pacific Tomato Growers, una de las más grandes de Florida, han adoptado prácticas que protegen a los jornaleros y aseguran su bienestar.
Uno de los avances más significativos ha sido la erradicación de prácticas abusivas como la sobrecarga de trabajo y la falta de medidas de seguridad. Ahora, los trabajadores cuentan con periodos de descanso regulados y protección contra condiciones climáticas extremas. Además, se han implementado políticas de tolerancia cero contra la discriminación y el acoso, promoviendo un ambiente laboral más equitativo y respetuoso.
Este modelo, que en sus inicios enfrentó una férrea resistencia de asociaciones agrícolas y empresarios, ha demostrado ser beneficioso tanto para los trabajadores como para los productores. Empresas que inicialmente se oponían, como Pacific Tomato Growers, han reconocido que la adopción del Programa de Comida Justa no solo mejoró la vida de los jornaleros, sino que también fortaleció su reputación y productividad.
A 14 años de la firma del primer acuerdo, el impacto de este movimiento sigue expandiéndose, consolidándose como una referencia en la lucha por los derechos laborales en el sector agrícola. En un contexto donde las políticas migratorias y laborales de Estados Unidos se encuentran en constante debate, la CIW y su programa emergen como un modelo que demuestra que el cambio es posible cuando los trabajadores toman el liderazgo en la defensa de su dignidad.
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